Desarrollo Económico en los países árabes

Resumen del Working Paper de Ahmed Galal y Hoda Selim, The Elusive Quest for Arab Development, Economic Research Forum, Working Paper 722, 2012.

Hoy en día, los países árabes en su mayoría no son considerados como desarrollados de acuerdo a los estándares internacionales, a pesar de tener altos índices de ingresos per cápita no tienen un desarrollo sostenido. Estos países se ubican debajo de economías emergentes como Brasil, Corea de sur y Turquía entre otros.

Existen diversas explicaciones del porque el crecimiento económico en la región no ha sido muy significativo, una de estas explicaciones dice que la región no ha adoptado una correcta mezcla de políticas de mercado, por ejemplo en países con muchos recursos naturales (petróleo) las políticas macroeconómicas dejan mucho que desear debido a que no protegen de las variaciones de precios del crudo además de que no se administra correctamente las ganancias que proporcionan los recursos. Mientras que en los países con pocos recursos se pueden distinguir políticas que obstaculizan al comercio y una excesiva intervención del gobierno. Otras explicaciones mencionan que se debe a una sobre dependencia a los hidrocarburos lo que ocasiona un rezago de las demás actividades económicas, educación, modernización y urbanización. También se plantea como una de las razones primarias del subdesarrollo a la naturaleza extractiva de las instituciones políticas y económicas que tienen sus raíces en el periodo colonial, quienes después de todo han estado dirigidas por una pequeña élite que delimitaba las reglas a su conveniencia limitando al desarrollo de esas naciones.

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Sin embargo también se plantea la posibilidad de que se observe un florecimiento económico árabe en los próximos años. Esto dependerá en buena medida de las nuevas instituciones políticas  y de la representación de los intereses de la población, en un mejor control de las finanzas nacionales así como el respeto a los derechos de los ciudadanos. Existen indicadores que sostienen que los países árabes no se encuentran entre los más avanzados pero que lo estarán en un futuro.

Durante el periodo 1960- 2010 ocurrió un crecimiento promedio del ingreso per cápita del 1.7% por año, los países ricos en petróleo tuvieron un crecimiento  de solo 1.4% mientras que los países con poco petróleo les fue mejor con 2.5% de crecimiento. Otro factor positivo es que a pesar del bajo índice de crecimiento del PIB también hay un bajo índice de pobreza el cual está debajo del 4% lo que está por debajo del promedio de los países  desarrollados, además el índice de desigualdad económica se encuentra sobre el promedio teniendo un mejor índice que América latina.

Al igual que los indicadores económicos, en el índice del desarrollo humano también ocurrieron mejorías con respecto al periodo 1960-1990. Se dieron mejoras en la cobertura del sistema educativo y de salud, en educación primaria se alcanzó una tasa de inscripción  cercana al 100%, en la secundaria la tasa de inscripción aumento un 20%, la esperanza de vida aumento en más de 25 años, la tasa de fertilidad cayó en 4 y el índice de mortalidad se redujo en 10%, también se dio una reducción en el desempleo alrededor del 15% además de que la región presenta uno de los mayores aumentos de fuerza laboral arriba del 3% anual. Una de las nuevas principales preocupaciones del gobierno es ahora el desarrollo sostenido, lo cual incluye reducir la explotación de recursos naturales.

Para 9 de los países árabes su principal fuente de ingresos es el petróleo, el cual representa en promedio el 36% de los ingresos nacionales, en algunos países el porcentaje es mucho mayor por ejemplo: Irak 60%, Kuwait 48.5%, Arabia Saudita 44% y Omán 42%, por lo que son muy vulnerables a las fluctuaciones en el precio del crudo, esta inestabilidad económica es lo que causa que no hayan podido unirse al grupo e los países avanzados por lo que se le conoce como la maldición del petróleo.

Por su parte, el autor Ross (2001) argumenta que la predicción de la teoría modernizadora (el crecimiento de los ingresos está asociada con la democratización) no se puede retomar con los países que son ricos por el petróleo. Éste autor identifica tres mecanismos en donde los ingresos del petróleo permiten que los gobiernos mantengan su dominio autoritario. Primero, las ganancias les permiten beneficiar a los que los apoyan y también comprar censo político. Segundo, permiten que los gobiernos repriman la población, adquiriendo los medios para hacerlo. Finalmente, los ingresos del petróleo no están siempre asociados con el interés de enseñar la cultura y los valores sociales que promueven la democracia y la “modernización”. Un cuarto mecanismo, no mencionado por Ross, es que el petróleo puede sostener regímenes autocráticos y alejarlos de la presión del “Oeste” por democratizarse.

Existe, en general mucha literatura que apoya la afirmación de que el petróleo daña a la democratización.

La lógica detrás de ésta afirmación tiene varios motivos. El primero es que los ingresos del petróleo crían “estados rentables”. Si los gobiernos obtienen grandes sumas de dinero por el petróleo, estos pueden mantener impuestos bajos y reducen la presión para más rendición de cuentas. También, grandes rentas del petróleo permiten a los gobiernos, mediante el gasto público, manejar el patrocinio y calmar a los ciudadanos. Incluso, pueden subir rápidamente en caso de amenazas al régimen. Por ejemplo, los ciudadanos de Kuwait pueden recibir transferencias por las rentas del petróleo, también reciben salud, educación y seguridad social, incluso están subsidiados electricidad, agua y gasolina.

Por otro lado, es evidente que estas demostraciones políticas son raras, ¿Será una satisfacción con la élite gobernante, o represión? Algunos países han intentado derrocar a los gobiernos autocráticos, pero no han contado con que éstos respondan con los aparatos de seguridad, los cuales son muy bien apoyados por los ingresos de petróleo para asegurar el control del dictador. Algunos de los países ricos en petróleo gastan entre el 20 y 30 por ciento en las fuerzas policiacas y militares.

En este punto, también se marca la importancia de la estrategia geopolítica que tiene esta región, en donde el “Oeste” tiene un interés inmenso, y por lo tanto “ayuda” a estabilizar los regímenes para asegurar la provisión del petróleo que necesitan.

También nos habla de los dictadores que no tienen restricciones en su poder y disfrutan el acceso a la renta que utilizan para ellos mismos, en lugar de ayudar a la sociedad. Por ende, la riqueza petrolera no es una maldición en sí mismo, su gestión lo es. La maldición de los recursos políticos es un síntoma, las instituciones extractivas son la causa primaria.

Acemoglu y Robinson (2012), en su libro atribuyen la caída de las naciones a la concentración de poder en pequeñas élites que hacen las reglas en su propio favor. Esto crea barreras para entrar en el mercado, los proveen de concesiones especiales, limitan oportunidades, y desalientan al emprendedor y al innovador. En general, el modesto progreso dado por los países ricos en petróleo no puede remitirse solamente en la manera en que la economía fue manejada o en la abundancia del petróleo. Las instituciones extractivas, quienes cazan descubrimientos del petróleo, parecen ser las culpables. Sin embargo, el petróleo quizás ha jugado un rol importante, para que estos países libraran de la primavera árabe.

Por otro lado, los países árabes pobres en petróleo poseen características similares a los países en desarrollo. La mayoría de ellos trataron de tener su independencia en la era después de la segunda guerra mundial. Pero lamentablemente no pudieron unirse al grupo de los países que emergieron económicamente como Brasil, Chile, Turquía y Sur Corea. ¿Esto fue porque no adoptaron las técnicas necesarias, o por el resultado de las Instituciones Extractoras?

La mayoría de los países en desarrollo, incluyendo los países pobres en petróleo, comenzaron a usar una estrategia de sustitución entre los cuarentas y sesentas. Esta estrategia toma al estado como un rol líder en el desarrollo de procesos para compensar los incidentes extendidos de fallas en el mercado y en la coordinación. Sin embargo no funcionó bien, por las limitaciones de planeación central, ineficiencia de las empresas estatales y el agotamiento de los recursos para financiar los programas sociales dirigidos a un movimiento hacia una mayor confianza en las fuerzas del mercado y las iniciativas del sector privado.

Los países pobres en petróleo fallaron ya que no adoptaron la adecuada manera, mezcla o secuencia de políticas recomendadas, además de que la élite gobernadora adoptó y seleccionó políticas que solamente apoyaran a su estadía en el poder.

Los países pobres en petróleo utilizaron el contrato social subyacente, en donde los líderes autocráticos proveen a sus ciudadanos con algunos beneficios económicos, a cambio de que cedieran derechos políticos. Este hecho fue defendido por los líderes de movimientos nacionalistas como necesidad de conseguir industrialización, justicia social e igualdad. Y así fue, realmente favoreció a los trabajadores, campesinos y a toda la clase media-baja en general. Con esto, además de reformas económicas (particularmente la privatización), se dio una alianza entre la clase media-baja y los nuevos grupos populistas que más tarde se volverían autoritarios.

Ahora con los cambios políticos tan grandes en la vida de estos países, las raíces de las instituciones extractivas podían ser trazadas para el futuro de estas regiones. Los países pobres en petróleo siguieron diferentes estrategias de desarrollo desde su independencia. Mientas que algo de progreso se estaba dando, sus instituciones políticas como económicas no los condujeron a desarrollos sustentables para la mayor parte de su población. La forma de las instituciones productivas comenzó a cambiar con el tiempo, pero los resultados seguían siendo lo mismo. Aquí, la primavera árabe apareció para ser una discontinuidad potencial a este ciclo.

Los gobiernos dentro de la Primavera Árabe, son un claro ejemplo de la falla en proveer una vida satisfactoria a la mayoría de sus ciudadanos. El contrato social que se tenía finalmente se rompió, y los primeros lugares en entrar a este movimiento fueron Tunicina y Egipto, en donde se presumían altos niveles de crecimiento económico. Los jóvenes que encabezaron estas protestas tenían educación, eran de clase media y tenían buen manejo de las tecnologías sociales, en ambos países demandaban libertad, dignidad y justicia social. Ellos reaccionaron así porque al ser de la clase media, ya no recibían totalmente los beneficios principales en el contrato social, además de que incrementaba la represión y abuso de los derechos humanos y se distinguía una gran desigualdad.

Estos dos Estados contagiaron rápidamente el “fuego” a través de varios países. En un año las revoluciones se movieron a Yemen, Libia y Siria. Según Acemoglu y Robinson se necesitan dos condiciones para que estos movimientos constituyan coyunturas críticas hacia instituciones más inclusivas, la primera es que debe de existir un estado centralizado y la segunda es la permisión de la participación y competencia política.

Con este levantamiento islámico demandando libertad, justicia y dignidad solamente puede significar que las instituciones futuras solamente podrán y deberán ser más inclusivas.

Conclusión

Los países árabes trataron de acrecentar su desarrollo al terminar la segunda guerra mundial y en este escrito nos dan fundamentos para tener en cuenta varios de los factores que propiciaron una falla en este ascenso. Como principal punto, se dio mucho la falta de instituciones económicas y políticas inclusivas, ya que sin estas, los gobiernos autoritarios comenzaron a tener la libertad del mal manejo de la economía nacional de estas regiones, y además se aprovechaban del gran ingreso petrolero para su propio beneficio, en vez de repartirlo a su propio país. La burocracia, el egoísmo, y la corrupción llevaron a varios países árabes a ser potencias del petróleo e incluso tener a las personas más ricas del mundo dentro de su territorio, pero esto se logró a costa de una represión dictatorial y de una baja calidad de vida para la mayor parte de la población. Al ver varios escenarios de este tipo, la clase social media, comenzó a perder poder y “La primavera Árabe” salió a flote, para buscar igualdad, libertad y justicia, además de mejor calidad de vida para su clase.

Dentro de ésta premisa, se empezó a ver todo un cambio político a partir de intereses de la clase media, que nos muestran dos cosas: los intereses económicos que regulan y guían a nuestro mundo actual, y la capacidad del pueblo para tomar decisiones.

Pablo Reyes Cisneros

Carlos Roberto Martinez Rangel